9 jun 2012

Equinoccio


La noche es una estrella lejana en el inmenso cielo, piensas al llegar a casa. Te percatas del reguero que la nieve al derretirse ha dejado tras tus pasos. Con desgana observas los útiles de limpieza apoyados contra la pared del recibidor. "Más tarde lo limpiare" te dices, y tras un largo día de duro trabajo te permites al fin tomarte un descanso.

Casi arrastrando los pies llegas hasta el incómodo sofá que tu suegra os regaló por la mudanza, ahora incluso lo miras con buenos ojos. Entonces miras el reloj y es pasada la medianoche, pero el sol sigue ahí, aunque apenas una débil luz, os obliga a cerrar las persianas sumergiéndoos en la oscuridad absoluta y aislándoos al completo del exterior.

Ese escaso resplandor, el que al llegar las horas de sueño os hace repetiros constantemente la misma pregunta, "¿por qué nos mudamos aquí?" El trabajo seguía siendo igual de duro y el sueldo bastante semejante. Os habíais alejado de todo lo conocido y embarcado en aquella aventura sin siquiera pensar en los contras.

9 may 2012

Hola, desconocido.



Cabizbaja subió al tren. Apenas alzó la cabeza unos centímetros para comprobar si quedaba algún asiento libre. Lo encontró, a esas horas apenas había gente por las calles. 

Había tenido un día muy duro, lo único que deseaba era llegar a casa, ponerse el pijama y tumbarse en el sofá al lado de su pequeña perra Lala. Se desplomó con desgana en el duro asiento mientras suspiraba y fijó la vista al otro lado de la ventanilla. No era un día bonito, era triste, apagado. Uno de esos días que no apetece nada pasarlo fuera de casa.

El tren se puso en marcha. Le esperaba un largo camino por delante así que se dispuso a sacar su reproductor de música para amenizar un poco, si era posible, el trayecto.

28 ene 2012

Falling away with you

"Staying awake to chase a dream"
- Muse - 


Me despertó el sonido de las gotas de agua chocando contra el cristal. Era un día gris, oscuro y triste, tal como me sentía yo en esos momentos. Me levanté con desgana y cerré las persianas aunque el cristal ya estaba empapado, evitando así que los tímidos rayos de sol que antes penetraban en la habitación quedasen bloqueados por el duro plástico y me sumase en la oscuridad absoluta. Simplemente me senté en el borde de la cama y me perdí en la oscuridad mientras mis ojos se iban acostumbrando poco a poco a ella. Pocos minutos después ya comenzaba a distinguir algunas formas de objetos.

“¿Quién soy? ¿Qué has hecho con mi vida?” me lamenté. No hacía más de medio año era una persona con éxito, con buenos amigos, metas, planes. Ahora no me quedaba nada. Mi única compañía la soledad y única meta poder adivinar qué día era el que estaba viviendo.

Me tendí de nuevo en la cama, pero sin taparme con las sábanas y contemplando el oscuro techo.